En Southampton hay unos cuantos de estos y de estas...
[...]Ellos con el craneo rapado bajo su gorra de béisbol, vistiendo chándales de tonos azules y blancos, luciendo cadenorros del cuello menos brillantes que el color insultantemente blanco de sus zapatillas de deporte. Ellas con un estilo del mismo aire: zapatillas también blancas, pantalones pesqueros ajustados, sudaderas de tonos pastel abiertas dejando ver escotes imposibles, toneladas de bisutería dorada (incluyendo los imprescindibles pendientes de aro), capa de varios centímetros de pote y el pelo recogido estirado con tanta saña que parece pegado al cráneo.[...]